COMPORTAMIENTO ASERTIVO Y SU IMPORTANCIA EN LAS FUNCIONES DEL ABOGADO EN EL ÁMBITO LABORAL
EL COMPORTAMIENTO ASERTIVO
Cuando hablamos del ser humano en
general, sabemos que es un ser social por naturaleza. Y es lo que vivimos a
diario, porque mantenemos vínculos sociales, ya sea en el trabajo, en casa, con
amigos y con distintas personas que quizás aún no conocemos. Al relacionarnos
con muchas personas, en distintos períodos de nuestra vida, es inevitable que
se produzcan los conflictos. En la diversidad de nuestras relaciones, los
conflictos se convierten en el pan de cada día, debido a que somos personas
diferentes. Sin embargo, debemos esforzarnos en evitar discusiones que lleguen
a un punto irremediable, sino más bien darle una respuesta efectiva, sin daños
a terceros, ejecutando una prevención a futuro.
El Comportamiento Asertivo consiste en
expresar lo que se cree, se siente y se desea de forma directa y honesta,
haciendo valer los propios derechos y respetando los derechos de los demás (Enfoque
Cognitivo). Las personas tienen la capacidad de transmitir a los demás sus posturas,
opiniones, creencias y sentimientos de manera eficaz, sin sentir incomodidad
alguna.
Teniendo un comportamiento asertivo,
nos va a permitir:
-
Mejorar la
Autoestima.
-
Actuar con
decisión.
-
Crecimiento y
realización personal.
-
Negociar la
resolución de conflictos, manteniendo el respeto mutuo
-
Capacidad de
defender los derechos propios.
-
Relacionarse con
otras personas de forma eficaz, evitando conflictos.
IMPORTANCIA DE LA ASERTIVIDAD EN EL EJERCICIO
DE LAS FUNCIONES DE UN ABOGADO
El abogado es un profesional
independiente que asiste como asesor y representante de las personas, en
defensa de sus derechos e intereses, frente a los organismos públicos,
entidades privadas y demás personas. Es decir, el abogado cumple una función
social al servicio del Derecho y la Justicia, siendo su objetivo esencial la
convivencia social de las personas, generando un entorno de paz, libertad,
progreso y bienestar.
En la actualidad, el abogado es un
profesional polivalente, es decir desempeña múltiples funciones que van más allá
del concepto original de defensa de las personas. Lo que no cambia, es la forma
en que el abogado rige su conducta, basado en los parámetros de la Ética, el
Derecho y la Justicia. El compromiso con su cliente es la responsabilidad y la
diligencia.
Entre las principales funciones que desarrolla
el abogado tenemos:
-
Defender los
derechos de su patrocinados, honrando la confianza depositada en su labor.
-
Orientar y
asesorar a sus clientes en las negociaciones de compra, venta y alquiler de sus
bienes.
-
Representar a sus
clientes en negociaciones y contrataciones con entes públicos o privados
(relacionado a empleos, realización de obras públicas y privadas, arrendamiento
de equipos y/o maquinarias, etc.).
-
Asesorar,
preparar y declarar las obligaciones fiscales de sus clientes (pago de
impuestos, declaraciones de bienes, etc.).
-
Preparar y
gestionar los trámites relacionados con herencias y sucesiones.
-
Preparar y
gestionar los trámites de derechos de autor (registro de tenencia de derechos
sobre un producto, fórmula, marcas, derechos de posesión y autoría, cuando la
persona natural o jurídica haya creado dicho producto y merezca protegerlo de
copias y plagios).
-
Mediador en
situaciones de conflictos y contradicciones (familiares, comerciales, laborales,
financieras o empresariales), para su resolución de forma equitativa.
-
Representar a sus
clientes, ante los tribunales u organismos públicos.
-
Redacción de
escritos y recursos que deben presentarse ante las distintas administraciones,
así como la defensa ante imposiciones de sanciones o multas por parte de
cualquier organismo.
-
Interrogar
directamente a su defendido, así como a los demás procesados, testigos y
peritos.
-
Tener acceso al
expediente fiscal y judicial para informarse del proceso, sin más limitación
que la prevista en la Ley, así como obtener una copia simple de las actuaciones
en cualquier estado o grado del procedimiento.
Sin embargo, se debe tener en cuenta, que
el abogado va a enfrentar situaciones cargadas de fuerte contenido emocional. Siendo
así, los conocimientos jurídicos no serán suficientes para su resolución, sino
más bien tendrá que enfrentarlo desde un punto de vista psicológico. Aquí es
donde el abogado debe desarrollar un comportamiento asertivo, buscando la
satisfacción de resolver estas situaciones. Para empezar a actuar de forma asertiva,
el abogado debe desarrollar lo siguiente:
-
Respeto propio y
hacia los demás
-
El logro de los
objetivos debe obtenerse, sin causar efectos negativos en los demás.
-
Desempeñarse con
sinceridad y sensatez, seguro de su proceder.
-
Optar por el
momento y lugar oportuno, para expresar sus opiniones.
Una vez que el abogado adquiere el
comportamiento asertivo, como una herramienta que va a orientar su desempeño,
de aquí en adelante, obtendrá beneficios que lo catapultaran a un mejor logro
de sus funciones. Estos beneficios que alcance el abogado pueden ser los
siguientes:
-
Resuelve los
conflictos con un mejor criterio, optando por detener discusiones, que en otro
escenario llevarían a deteriorar la relación, trasladándolo a uno mejor donde
habite la cordialidad y tolerancia.
-
Renueva su
autoestima, maneja su capacidad de expresar opiniones, puntos de vista y
críticas sobre algo determinado.
-
Inspira confianza
y atención por parte de los interlocutores, ya que no utiliza un mecanismo de
respuesta agresivo, lo cual genera una mejor atención y comprensión.
Un abogado que actúa de forma asertiva
“comunica” sus puntos de vista. De esta manera logra un mejor diálogo y
profundiza el entendimiento, hacia el propósito de defender a sus clientes,
dependiendo del derecho vulnerado. La asertividad es una herramienta que todo
profesional del Derecho debe aplicar, es una estrategia que nos brinda una
ventaja especial para un mejor desempeño de la carrera. Solo depende de
nosotros, poder utilizarla y ejecutarla para el beneficio de todos.
Fuentes:


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